Deseo, desenfreno, frenesí, fuego.
Desaparecieron nuestros bordes
creando un cuerpo nuevo.
Tan cercano, tan nuestro.
Tan irresistiblemente perpetuo.
Celeste, ideal, pequeño, perfecto.
Somos tu y yo, mas cientos los sueños
que veo cuando nos miro
y que nos besan en secreto.
–
Cerrando los ojos en tu amor,
a nuestro cuerpo siempre vuelvo.
Lugar donde me entrego, cálido y tierno
– fruto de nuestro calor –
en su interior, te espero.
Tras la distancia, el paso del tiempo,
seguimos siendo ahí.
Yo siempre nos encuentro.

Deja un comentario