Un beso me ofreciste, verde oscuro. A veces, verde claro. No debe ser normal este sentimiento extraño. No sé quién esta a mi lado. Me doy tiempo, un beso nuevo. Mientras todo sigue raro, me hundo en el pasado. _ Me miras y yo te devuelvo las caricias. Lento apago mi mano. Siento que hago
Ahora que estoy en un barco sobre el río Nilo pienso en la belleza de esos momentos en que las horas descansan. El tiempo parece tan pacífico envuelto en parsimonia. La música es lenta y decido sentarme a observar la vida a mi alrededor. Fundirme con aquellas pocas cosas inmóviles, que no emiten ruido. Completa
Belleza, sí la querré, absoluta. Envuelta en frenesí. Difícil, abstracta, altiva sobre mí. Sus señas, sólo al seguir y agotada su primicia, elevarme pude yo, en su sentir. Ser colosal, igual a ella. La resolución, en su íntimo fin, al enigma del vivir.
Yo no te alcanzo con la mano. No podré aun tocando, tocarte. Mi mano, tan acostumbrada a las texturas, la temperatura. No hay precisión cuando te toco, pues no te estoy tocando. La distancia o el tiempo, todo es falso. A veces, aun cuando extensa, infinita, descansando, mi mano toma tu mano, persiste el abismo