– Me tragué tu melancolía y ahora huelo a color añil. Siento mis lágrimas de terciopelo, suaves, ciertamente parecidas a ti. – Te busco en la profundidad de mis costillas, porque ya no estas aquí. Aún ahora que tus ojos son de lápiz, sé que me queda mucho por sentir. – Condena de un limbo
– Un mar de decisiones no tomadas. Presentes y derivas nostálgicas donde dos futuros se separan. Frío húmedo y calor en tu mirada. – Hoy, espejismo dulce, déjame creer que mañana no será agua pasada.
– Cuando el ruido y el silencio son gemelos, cada suspiro deja correr un lamento. Los instantes se funden en momentos, me miro al espejo y solo encuentro miedo. – Vuelvo, A la libreta con la que siento que a cada palabra que escribo, mas me pierdo. – Quizás, agujero negro de recuerdos que quisieran
– Dos duelos duermen distantes desde domingos derramados de despecho. Mi memoria maneja mi momento, maldice mi mañana. Tocaba tu tez tan terriblemente tenue. Tratando tu tiempo, teniéndote tanto temor. – Fatigada falta fue final. Firme, falaz, fatal y fuerte. Cortándome con cada caricia, creando caos como consecuencia. Vacante vitalidad benigna, Vulnerable y vaga valentía.